8m: mujeres, universos.
resistir, imaginar, volver a empezar.
la pieza a continuación fue publicada originalmente en el blog de Valija. pulsa acá para ver el editorial. 🧚♂️
sobrellevamos un mundo en el que sobran las expectativas y menguan las aperturas. desde niñas, se nos exige recortar pedazos de nuestro ser para encajonarnos en armarios hasta que, externamente, se nos identifique un uso concreto. cada día intentan aplacar nuestro fervor, haciéndonos pagar por nuestros silencios en el intento de convertirnos en imágenes divorciadas de sustancia. según las normativas, nos buscan agradecidas por lo mínimo y conformes con lo heredado. pero ¿qué habita en lo que anhelamos?
por suerte, la respuesta a esa pregunta la encontré en mi propio hogar, una casa liderada y habitada por sus mujeres. nunca tuve la oportunidad de dudar de nuestra capacidad, porque siempre fueron ellas y su imaginación las que les dieron color y sentido a mis días.
mis matriarcas improvisaron resistencia y cotidianidad día a día, transformando nuestras circunstancias con su intención y ternura. aprendí a colar el café entre risas y simulacros, conversando sobre la importancia de la independencia a través de sus sacrificios por la mía. comprendí la autonomía observando cómo, a pesar de días interminables de trabajo, aún estiraban el dinero, el tiempo, la paciencia y el rímel para repartir sonrisas. conocí de la libertad al verlas reír o llorar, en cada decisión que tomaron más allá de sí mismas, aun cuando el mundo les repetía una y otra vez que jamás podrían.
y así, multiplicado casa por casa, por amor más que por transformación social, se vino una generación de mujeres dedicadas a creer – a crecer. porque a pesar del mundo que se nos caía encima, aprendimos de las lecciones impartidas por quienes llegaron antes, aquellas que convirtieron sus imaginarios y anhelos en pistas para vernos correr.
la fuerza no siempre grita, pero de nosotras aprendo que no debe haber temor al alzar la voz. existimos de maneras tan complejas, tan imperfectas, tan inmensas. por más que nos quieran pequeñas, dóciles o silenciosas, hay algo que no han podido restarnos: nuestra esencia, nuestra gallardía. y en cada una de nosotras existe una capacidad infinita para imaginar lo que todavía no existe, pero que nos deben.
hay una magia particular en nuestras mujeres. somos una mezcla de ternura feroz y humor con garras, con un bravío inquebrantable – ancestral. entendemos que nuestro anhelo no es ingenuo; es amor y acción, la suma de las mujeres que nos acogieron, de las que nos permiten empezar de nuevo, de las que nos demuestran que nuestra ambición no es egoísmo ni pecado.
en cada una de nosotras habita un universo que aún se expande. crecemos como el eco de nuestras historias y la continuidad de sus luchas.
contigo en crisis,
ale-marie

